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12 de noviembre de 2011

El Amor en los tiempos del cólera

A través del cristal

Segundo del once,
medianoche,
miradas profundas,
abrazos inciertos,
explicaciones tardías...

Entusiasmos de papel,
besos de cristal,
rosas de algodón,
casa de arena,
danza de palabras...

Sangre encendida,
perturbadoras imágenes,
cuerpos cercanos,
almas distantes...

El reflejo del recuerdo en el cristal por el que veo transcurrir el tiempo.
 

10 de julio de 2011

Cambio de Estación

El botín


Quedarme enredada en tus manos, eso quisiera
para que tus dedos se hicieran un nido;
así podría irme a deambular por los caminos espesos de las líneas de tus manos.
Cuando duermes, como una ladrona,
me aferro a tus manos,
mi único botín.
Cuando despiertas,
impávida sé que tus manos se van.

14 de junio de 2010

Suele suceder


Pasado

Nostalgia de las risas que cada vez se hacen más lejanas,
nostalgia de viajes y miradas a través de la ventana,
nostalgia de historias comunes y compartidas,
nostalgia de sentidos y silencios comprendidos,
nostalgia de la nostalgia coincidente.

De nuevo al ataque,
y cada día se hace más fuerte
la bestia que se desliza
por los peldaños
de una floja escalera.

No puedo respirar.
Y ya no me puedo esconder.
Ni quiero.

3 de enero de 2010

El inicio del primero del año

Una húmeda y llorosa soledad



A mis padres



Como una pintura lavada en una pared

así fue tu soledad.

Como el trinar de un pájaro en la inmensidad del bosque,

como los fríos pies de una mujer bonita,

como la lluvia cayendo sobre la calle.



Desde el vientre de tu madre,

una soledad que colgaba de un trapecio sin trapecista,

una soledad pegada a la piel con el sudor del medio día,

una soledad arrullada por las nostalgias,

se pegó a tus ojos.

9 de noviembre de 2009

Lo que hacen los días...


Algunas veces - quizá la mayoría -


Algunas veces soy como las notas melancólicas,

que se desprenden de un piano antiguo.


También algunas veces soy como un pájaro,

un pájaro que se niega a seguir la corriente del aire.


Sencillamente algunos días el cielo está tan claro,

que por poco puedo tocar algunas verdades;

sólo que esos días son más tristes que todos,

la luz me agota y me llena la vida de cansancio;

días en los que el alma habla y llora,

en los que la saliva se hace espesa y amarga,

en los que los ojos se cubren de telarañas

y las manos de lodo.


Algunas veces transito por territorios desconocidos,

no importa no saber, no importa lo que es,

y de repente no quiero volver,

no quiero sentir el abismo,

no es miedo,

sólo que me siento feliz,

algo feliz,

un poco feliz.


Quizá ahora escriba la última línea,

ahora quizá sólo quiera cerrar los ojos,

sólo quizá ahora quiera caer lentamente.









23 de agosto de 2009

Y la vida encuentra un reposo...

Lugares primeros/lugares de origen


El dolor bautizó mis entrañas en un tránsito por la vida haciéndose lluvia y fuego.
Engarzadas, enredadas, despellejadas,
están en la reja azulgris del antejardín de mi cuerpo.
Desde allí se escuchan,
llorosas y comprensivas,
me hablan, me susurran, me confiesan sus pecados,
me lloro y me comprendo.
Como un milagro esperado el lapislázuli en cruz me da la absolución.

El fondo de mi vientre,
depósito fértil de mis entrañas,
sin rezago de dolor,
espera y clama,
como si ahora tuviera diez años,
doce, trece o treinta y tres.
Como si volviera al lugar primero.
Como si la mirada nostálgica de aquel niño,
hiciera huella en los caminos de mi propio cuerpo,
como si sus manos ausentes,
como si su cuerpo que apenas despuntaba formas y movimientos,
me poblara las cejas, las manos, las piernas y los labios
con el olor de añoranza,
con el sonido de una caja de música.
Como si volviera al lugar de origen.

Como si las palabras no dichas por no conocerlas
dibujaran los caminos para que ahí se hiciera vida,
para que allí naciera la fuerza,
para que allí nacieran los caminos de la espera,
los caminos del encuentro.

Ahora que mis entrañas están renovadas
por el dolor, las lágrimas, la sangre
y,
la vida,
me embriago durante el día con el sonido de las voces
y
me seducen las imágenes del hoy, del ayer.
Me entrego sin temor.

Un pasado que se hace presente,
va cubriendo de pasos,
pasos tuyos,
pasos tiempo,
pasos deseo,
pasos corazón,
el camino hacia el antejardín de mi cuerpo.
Recorre el hueco de mi ombligo con tus dedos de hoy y de mañana,
encuentra un puerto despejado
en los pliegues de mi cintura o de mis caderas,
y renuévate allí como el presente.
Bautízame ahora con la pureza del recuerdo,
del recuerdo de las manos
y
de los abrazos.

Devuélveme la historia,
la que a dos manos se escribió,
la que a la luz de una lámpara de petróleo
se hizo perdurable,
se hizo hogar,
se hizo pan recién horneado,
se hizo olor a llano,
se hizo color a atardecer.
Se hizo lugar primero.
Se hizo lugar de origen.

3 de noviembre de 2008

Épocas


Septiembre


Como una mujer sin memoria,

así te extraviaste septiembre,

como la lluvia furiosa

cayendo en el tejado

formando explosiones acuáticas

y nudos cristalinos.


Así dijiste adiós.


Te sumergiste septiembre

en las gruesas lágrimas imprudentes,

que desde una región del pasado

hablaban del ayer.


El viento azotando ventanas y puertas

me alejó de tu ausencia, septiembre.

Llegaste.


Quizá esta noche te quedes conmigo.


Tu distancia como una soledad manifiesta

ocupa ese rincón

desde el que me observas,

haciendo tiempo para conversar,

o tal vez no,

sólo observas con asombro

mi cuerpo olvidado,

mi alma rebosante.


Mañana te irás, septiembre.


Cuando escuche al viento azotando ventanas y puertas

con certeza pensaré:

Has llegado, septiembre.

29 de junio de 2007

Hacia dónde señalas?


Qué nos queda?
Junio 28 de 2007


Habrá una poesía más aniquiladora que aquella que reclama por la vida?
Habrán unas palabras más elocuentes que aquellas que se resisten a la infamia?
Habrá un sentimiento más avasallador que el de la ausencia?
Respuestas, esas, las muy pobrecitas esas, ya no viven.
Vive la confusión,
el temor,
el sinsentido,
lo absurdo,
el dolor de patria,
del pedacito de tierra,
de tierra socavada por el llanto,
la sangre, el dolor, el grito y
la indolencia.
Hubo una vez una tierra fértil,
existió justo en el momento
en que le marchitaban la vida.

La marcha de la flor amarilla
Julio 1 de 1997

En el fondo de
mi ser o
en la superficie de
mi no ser
se encuentra el sueño
romántico de
cambiar esta mierda
a la que llamamos vida.
Transformar los sueños
en realidades y
lograr que algún día
el amanecer nos robe
la cobardía.


18 de junio de 2007

El tiempo, el implacable, el que pasó...


Hace un buen tiempo no publicaba, demasiado trabajo quizá, palabras que no hallan el sentido al escribirse tal vez, pero como parte de volver a enredar palabras y frases me encontré en un viejo libro algo que no se de quién es exactamente, pero lo leí y lo sentí hace mucho tiempo y para no olvidarlo lo puse en post it...


A veces estoy triste
como si se hubiesen muerto
las mañanas.
Se me va cielo arriba
la liviana noción de la ternura
y un aire sin libélulas
se me adentra en el alma
duramente.
Melancolía

Contigo,
voy descubriendo
de nuevo
la pureza de un abrazo,
la inocencia de una flor y
la belleza de una inolvidable tarde gris.
Pero,
sólo contigo
he empezado a percatarme
del número de
horas y días
que han
empolvado
mi alma,
mi corazón,
mi vida.


4 de mayo de 2007

Esta semana del año


Es medianoche, se escucha una canción, música a la que le llamo poesía cantanda. De pronto, mi mirada se encuentra con esa mirada tuya que quedó registrada el día que cumplí ocho años, de manera extraña esa mirada y esa sonrisa me conforta, me anima, me ratifica mi presencia, mi posición en el mundo. Por qué sonreirías así? Conociéndote como te conocí, alguien detrás de esa cámara fotográfica te seguía algún juego y no fuiste capaz de ocultar un indicio de futura carcajada.


Ahora lo recuerdo. Ese cumpleaños me lo celebraron en esta fría ciudad, 17 años después volvería. 13 años después te perdería. 21 años después despediría a 'pito' (lo recuerdas?). No puedo evitarlo, esta es la semana más triste de cada año que pasa.


Es medianoche, siguen las canciones, música a la que le llamo poesía cantada. De pronto, mi mirada se reencuentra con esa mirada tuya, que quedó registrada el día que cumplí ocho años. Me conforto, me anima, ratifico mi presencia, mi posición en el mundo. Sigo escribiendo de lo mismo, soy monotemática...

14 de abril de 2007

Saudade


La Saudade es uno de los términos más complejos que existen en la lengua portuguesa para traducir, sencillamente porque no hay palabras en castellano que permitan dar cuenta del contenido de la expresión. La Saudade hace referencia a la nostalgia productiva como bien lo denominara Silvio Villegas en la Canción del Caminante, librito hermoso que conocí gracias a mi Padre; a la sensación triste pero esperanzadora de lo que ya pasó o sucedió. No es la tristeza desgarradora, es la tristeza que posibilita seguir caminando y construyendo nuevos horizontes. A propósito entonces de la Saudade...


MELANCOLIA DE TI

Tu ausencia tiene el sonido de tu risa,
mi dolor, el brillo opaco de tus ojos,
mi llanto, el sabor de tus duros años,
mi vida, la angustia de tu muerte.

ACERCA DE MI NOSTALGIA


Tú has vivido conmigo tanto tiempo
has sido mi compañera de viaje,
mi amuleto contra la temible soledad
y contra la ocasional alegría.
Tú te encuentras atada a mi dolor,
tú me acompañarás a través de los años,
echarás raíces a través de mis penas,
de mis fracasos y de mis temores.
Estarás condenada a vivir con mis fantasmas.
Me recordarás cada uno de esos rostros
que se pierden en las sombras de mis remembranzas.
Te esforzarás en hacerme sentir
la plenitud de las tristezas atesoradas
alimentadas con una vieja canción,
con un atardecer gris que augura tormentas.
Estarás conmigo día tras día,
estarás en mí,
en mis largas caminatas
por calles que con los años
comienzan por traer rostros y olores,
estarás conmigo y serás
mi cómplice en las noches
en las que sólo me acompaña
un libro gastado de poesía
y un diario que sólo recoge
parte de mi vida contigo,
nostalgia...


HASTA SIEMPRE, UN RECUERDO
M.C
In Memoriam

Te alejaste para siempre
y, como siempre no
encontraste la manera
de decir adiós.
Te fuiste en silencio,
caminando despacio,
pero a pasos agigantados y
no dudaste en decidir
sobre nuestras vidas,
sobre nuestro dolor,
sobre nuestros recuerdos.

Cobraron importancia, entonces,
todas tus palabras,
tus gestos y tus difusos ideales.
Empezaste a iluminar
a través de la llama que permanece
encendida desde aquel día.

Tú ahora debes sonreír de amor
al verme desafiar
este vendaval de sentimientos
tristes y dolorosos.
Tú que te preocupaste tanto
por mi aparente nostalgia,
me clavaste los motivos
para desgarrarme de sufrimiento.
Pero, porque me duele y me dueles
he comprendido que estás cerca de mí
en la nostalgia de todas las noches
y no sólo las noches, sino de todos los días.

Me has dejado injustamente
y ahora cuando sé que no estás
me doy cuenta que nunca te irás.