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17 de octubre de 2011

Nostalgia lluviosa

Nada me habla de ti


Sólo este olvido que se empeña cada día en ganarme la partida,
esta sensación de nostalgia amarga que se adhiere a mi cuerpo.

Podría decirte que estoy rebosante de felicidad,

Podría decírtelo…

Que oscuros momentos cuando no sé dónde estoy,
cuando no sé cuánto tiempo ha pasado,
cuando todo me huele distinto,
cuando tu olor ya se ha ido de mi cuerpo.

Ya nada me habla de ti,
Soy yo la que se empeña en hacerte presencia con mis palabras.
Vuelve
pero si te digo adiós, di por favor: ¡Quédate!

3 de enero de 2010

El inicio del primero del año

Una húmeda y llorosa soledad



A mis padres



Como una pintura lavada en una pared

así fue tu soledad.

Como el trinar de un pájaro en la inmensidad del bosque,

como los fríos pies de una mujer bonita,

como la lluvia cayendo sobre la calle.



Desde el vientre de tu madre,

una soledad que colgaba de un trapecio sin trapecista,

una soledad pegada a la piel con el sudor del medio día,

una soledad arrullada por las nostalgias,

se pegó a tus ojos.

5 de diciembre de 2009

Víspera


Víspera


En la víspera de la vida y la muerte

se suspendió tu suave respiración,

el rumor de tu risa,

la fuerza de tus delicadas manos.

En la víspera quedó un grito suspendido,

tu grito de auxilio,

mi grito de auxilio.

Un fanstasma escondido en el baúl del miedo

se burla de mi sombra,

se burla de la agonía que respiro.


Como un hueco en la tierra la herida se abre,

el manantial de hiel cubre con su lluvia un cuerpo,

el pecho se hincha, mis ojos se inundan.


En la víspera, muero.
No estoy.


23 de agosto de 2009

Y la vida encuentra un reposo...

Lugares primeros/lugares de origen


El dolor bautizó mis entrañas en un tránsito por la vida haciéndose lluvia y fuego.
Engarzadas, enredadas, despellejadas,
están en la reja azulgris del antejardín de mi cuerpo.
Desde allí se escuchan,
llorosas y comprensivas,
me hablan, me susurran, me confiesan sus pecados,
me lloro y me comprendo.
Como un milagro esperado el lapislázuli en cruz me da la absolución.

El fondo de mi vientre,
depósito fértil de mis entrañas,
sin rezago de dolor,
espera y clama,
como si ahora tuviera diez años,
doce, trece o treinta y tres.
Como si volviera al lugar primero.
Como si la mirada nostálgica de aquel niño,
hiciera huella en los caminos de mi propio cuerpo,
como si sus manos ausentes,
como si su cuerpo que apenas despuntaba formas y movimientos,
me poblara las cejas, las manos, las piernas y los labios
con el olor de añoranza,
con el sonido de una caja de música.
Como si volviera al lugar de origen.

Como si las palabras no dichas por no conocerlas
dibujaran los caminos para que ahí se hiciera vida,
para que allí naciera la fuerza,
para que allí nacieran los caminos de la espera,
los caminos del encuentro.

Ahora que mis entrañas están renovadas
por el dolor, las lágrimas, la sangre
y,
la vida,
me embriago durante el día con el sonido de las voces
y
me seducen las imágenes del hoy, del ayer.
Me entrego sin temor.

Un pasado que se hace presente,
va cubriendo de pasos,
pasos tuyos,
pasos tiempo,
pasos deseo,
pasos corazón,
el camino hacia el antejardín de mi cuerpo.
Recorre el hueco de mi ombligo con tus dedos de hoy y de mañana,
encuentra un puerto despejado
en los pliegues de mi cintura o de mis caderas,
y renuévate allí como el presente.
Bautízame ahora con la pureza del recuerdo,
del recuerdo de las manos
y
de los abrazos.

Devuélveme la historia,
la que a dos manos se escribió,
la que a la luz de una lámpara de petróleo
se hizo perdurable,
se hizo hogar,
se hizo pan recién horneado,
se hizo olor a llano,
se hizo color a atardecer.
Se hizo lugar primero.
Se hizo lugar de origen.

29 de julio de 2009

Grave enfermedad

1856 - 1897

A veces pienso que estoy viva
¡Que estupidez!

Desciendo a la muerte día a día,
noche a noche,
no puedo evitarlo,
¿alguna vez pude?
Me arrastra un río de sangre, huesos, bilis,
un río de tiempo,
el río de un siglo atrás.

Soy yo la que regresa a la tumba que no encontré,
soy yo la que se transforma en huesos pulverizados,
soy yo la que no puede suplicar a un corazón seco cubierto de olvido.

Percibo entre la neblina, con olor a muerto, tu sonrisa,
no te veo, pero estás cerca, cada vez más cerca,
y, de repente,
mis mejillas son de nuevo tu asilo,
el asilo de tus manos cargadas de ira,
mis labios se convierten en una línea delgada de dolor,
mis ojos, mis grandes ojos, se llenan de agua de mar agobiado,
se inundan de agua de lluvia triste,
de lluvia fina,
de lluvia que ya ni siquiera nombrarla puedo.

Mi cuerpo se desploma sobre una fría lápida,
1856-1897,
clavada en un jardín de muertos,
y lloro,
lloro porque me quedé en el mundo de los vivos sintiéndome una muerta,
lloro porque palabras, tengo en exceso; pero no me salvan.
Se necesita más que palabras para respirar.

Lloro porque el alma es estéril.

Un alma aniquilada,
un asustado cuerpo,
que está cansado,
muy cansado,
muy silencioso,
cubierto de agua y sal,
protegido con cicatrices que ya no sangran,
abrigado con telarañas de horror y miedo,
un cuerpo paralizado que no tiene lugar.
¿Es tan doloroso el cuerpo?
¿Es tan fría el alma?

Se desgaja un manantial de olvido,
todo deja de existir,
un manto oscuro de indiferencia
me hace vomitar,
y el estómago me duele,
y mi columna no me sostiene,
y mis rodillas flaquean,
y mi cabello se cae,
y mi boca se seca,
y mis ojos se llenan de nubes prematuras,
sólo mis dedos se empeñan en recuperar algo de vida
aunque me duelan mis manos.
La enfermedad soy yo,
para mi no tengo cura.

Voy a llorar.
Un instante tras otro,
una hora tras otra,
un día tras otro,
una noche tras otra,

Voy a llorar,
porque ya no puedo hablar.
Voy a llorar,
porque es la tinta a través de la cual escribo mi agonía.

Voy a llorar,
en un acto de sinceridad,
porque no hay otra forma de aliviar esta enfermedad.

La enfermedad de recordar los muertos, los vivos.
La enfermedad de soportar pequeñas porciones de cementerio que componen la vida.
La enfermedad de obligarme a buscar el sentido de realidad.

Hoy estoy más enferma que nunca,
no es importante,
sólo es grave.

Hoy estoy más enferma que nunca,
enferma desde hace un siglo atrás.

1856 – 1897
Un último vistazo a la tumba de mi dolor.

29 de abril de 2009

Debajo del paralelo 35

Ataque frontal a la soledad






Nausebanda y errática,


descarada y sucia,


obscena y erótica,


se contonea una triste soledad


en la húmeda y oscura celda de su memoria.




Desde el fondo de ese húmedo y oscuro lugar,


una mano se alza,


su silueta apenas marcada por un débil estallido de luz,


busca desesperadamente el rostro de una triste soledad.


¿Saluda? ¿Qué pide? ¿Qué dice?


Se alza,


Se alza audaz.


Se alza amorosa.


Se alza humilde.


Se alza pidiendo un seguro olvido.




¡Apártate!


grita la triste soledad.




Esa,


que una vez fue bella,


a la que le hacían el amor en las aceras,


en los portales de las iglesias,


en las escaleras de una vieja casa,


en la cama donde sólo podía ser llanto.




Esa,


que una vez fue combativa,


la que horneaba pan para caminantes,


la que se cargaba un sueño a la espalda,


la que se hacía voz ajena, voz fuerte, voz sin miedo,


la que desafiaba la punta del cristal en su garganta.




Como el niño que se esconde en su propio cuerpo,


preso del temblor que producen las miradas adultas,


la mano se esconde en el rincón que la parió,


tiembla, tiembla, tiembla.


Se traga sus frágiles y bellos dedos,


no desea ser vista de nuevo:


"Que la luz no me toque"


"Que la luz no me toque"


"Que la luz no me toque"




Una violeta mueca de satisfacción


se dibuja en el blanco rostro de la triste soledad,


mientras sigue moliendo su amarilla pena,


mientras se desgarra en su gris condena.




Lo sabe,


otros lo saben,


la mano se esconde de sí misma para no alzarse con fuerza,


y,


la triste soledad expone en sí misma su disfrazada debilidad.


Se aleja contoneándose.




La mano yerta se queda.


Es tarde,


no advierte


que la triste soledad


se agarra el corazón


y se va sollozando.


23 de marzo de 2009

Escritura surrealista

Hoy es violeta... violeta nostalgia, violácea tristeza... hoy es violeta, ahora es violeta

A veces la nostalgia te atrapa como una hiedra, como esa hiedra enredada en aquella casa de Roveretto que no olvido, en donde me senté a llorar por muchas horas; te atrapa con hojas, tallos y raíces la hiedra de la vida. A veces sucede, cuando sucede, que la felicidad es efímera, que la felicidad es autodestructiva, que la felicidad sólo dura un fin de semana, un día, unas horas, unos minutos, unos segundos. Sucede también que cuando no se espera, el destino hace lo suyo: lugares, circunstancias, personajes, historias. Sucede que es la "combina", sucede que esa misma deja de combinar después de la media noche y el corazón se cierra nuevamente, de nuevo el cuerpo se cierra, los ojos se cierran para dormir y para recibir el día nuevo y, la historia se repite, el silencio es el protagonista, sucede que callamos, sucede que hablamos de otros asuntos más importantes que pueden ser de interés para otros, sucede que sucede... Sucede que no podemos bajarnos del tren de la vida aún.

Y después... arreglar el equipaje para huir... huir espiritualmente. Sin pensar contruimos los muros, las paredes; ponemos los cerrojos, las rejas y los candados y nos vamos de viaje. Nos tragamos las llaves y vomitamos un espeso dolor que deja el malestar para toda la vida, porque para ese daño no sirve tomar diariamente a las ocho de la noche el pocillo con agua tibia, ese fue el secreto que mi papá no alcanzó a contarme, pero que yo descubrí. Sucede que recogemos los pasos mucho antes de saber que moriremos, no cuando morimos, los recogemos antes, como lo anuncian ciertas sinfonías... Recogemos las historias, recogemos los sentimientos, recogemos pedazos de vida y ya nada puede ser, miramos atrás y es tan poco lo que nos llevamos que nos damos cuenta que vivimos una vida triste y, es ahí, justo ahí, en ese instante, ese momento, en ese justo minuto cuando somos conscientes de que no se puede caminar más porque no hay nada que recoger. Ahí es cuando morimos. Cuando la tristeza nos carcome.

Y de la soledad en el camino... ni escribir, aunque es distina a la tristeza. Tan absolutamente solos como cuando Andrés Caicedo dijo que no valía la pena vivir más allá de los 25, tan absolutamente solos que vemos a nuestro alrededor y todos sonríen, y como dijo Margarita el sábado con esa voz que me exaspera por tanto dolor producido en mi corazón, habla y me duele: "Yo no entiendo de qué se ríen Ustedes". Y con la mirada le dije: "Margarita, nadie entiende por qué nos reímos, nos reímos porque hay que reír... y si no entendés es porque también estás por fuera de este mundo; por aquí no encajás, por allá no lográs... pero qué ibas a entender Margarita, o quizá si... pero no me importa, yo sé por qué pienso que no entendés".

"Recordando a mi abuelita"... escucho en la voz de Lavoe... y me agarra la tristeza. Pero por qué diablos me pasa, si yo no tuve abuelitas, conservo sólo recuerdos terroríficos de color negro cuando evoco a las abuelitas... Pero por qué me pasa, qué sé yo... seguro porque ya no tengo las buenas noches de ellos, porque ya no tengo besos en los pies, pero para qué si están enfermos; ya no tengo besos en la frente, pero para qué si en mi cabeza hay un tumor nostálgico; ya no tengo abrazos de media noche, pero para qué si el frío que tengo es un cristal que no lo rompe la luz de un corazón. Tanto tiempo para darme cuenta... tanto tiempo para decir... como me gusta decir: Nos sos vos, soy yo...



3 de noviembre de 2008

Épocas


Septiembre


Como una mujer sin memoria,

así te extraviaste septiembre,

como la lluvia furiosa

cayendo en el tejado

formando explosiones acuáticas

y nudos cristalinos.


Así dijiste adiós.


Te sumergiste septiembre

en las gruesas lágrimas imprudentes,

que desde una región del pasado

hablaban del ayer.


El viento azotando ventanas y puertas

me alejó de tu ausencia, septiembre.

Llegaste.


Quizá esta noche te quedes conmigo.


Tu distancia como una soledad manifiesta

ocupa ese rincón

desde el que me observas,

haciendo tiempo para conversar,

o tal vez no,

sólo observas con asombro

mi cuerpo olvidado,

mi alma rebosante.


Mañana te irás, septiembre.


Cuando escuche al viento azotando ventanas y puertas

con certeza pensaré:

Has llegado, septiembre.

2 de junio de 2008

Historias Breves de Amor


Carta a una mujer engañada

Tú, mujer,
no creas que soy yo.

La culpable no soy de tus angustias,
de tu dolor,
de tu infinita agonía.
No soy yo.
Expúlsame del odio que albergas en tu corazón.

Yo, mujer,
lejos estoy de marcarte a través del sufrimiento,
ausente estoy de tus noches en vela.
No podría causarte tristeza alguna
deleitándome en placeres prohibidos.
Nunca podría llevarte al abismo
a causa de mis libertades y desatinos.
Soy yo misma una mujer como tú.

Mujer,
Sé tanto como tú de desamor.
A mí me ha ganado el corazón,
A mí me ha golpeado la traición.
He navegado por los pozos profundos de la desolación.

Por eso no soy yo quien tú crees que yo soy.
Corre, vete corriendo, corre más rápido,
que el esfuerzo te ahogue,
que el corazón se apresure,
te aguarda él.
Llega pronto
y,
ponte el vestido de color azul,
llénate de rojo deseo,
embelésate con amarillo perfume,
embriágate con los aromas de tu rosado sexo,
arrebátate con tus marrones pechos,
descúbrete
y,
sé hoy,
una Mujer.

Sé hoy,
la mujer que tú crees que soy yo.

26 de mayo de 2008

Nocturnos y Diurnos

4
Entre la noche y el día


Te ha reclamado mi cuerpo
en la noche,
sus gritos insoportables
te buscan.

Agobiado se resigna,
no hay rastro de ti,
no hay huella a seguir,
no hay recuerdos a alimentar.
Sudores y temblores,
lágrimas y sangre,
sueños y deseos,
te dibujan en la oscuridad.
Duele mi cuerpo en la noche.

Al amanecer,
llega el día,
no quiere despertar,
no quiere buscarte,
no quiere llamarte,
pero te huele,
te siente,
te persigue sin hacerlo.
En el día mi cuerpo se duele.

Entre la noche y el día,
entre el día y la noche,
mi cuerpo se pierde.

En la noche al estar desnudo,
grita,
se funde en la naturaleza oscura de la noche,
en fugaces instantes te halla.
En el día al estar vestido,
llora,
se avergüenza ante la claridad por sentir,
se esconde y llora en las rendijas de las horas.

Las lágrimas de mi cuerpo
me ahogan.
Lágrimas y tormentas internas,
me golpean.



21 de diciembre de 2007

La atmósfera de la época

Jamás buscar

Que tristeza amarilla me embarga.
Que melancolía la que me envuelve.

Se oye el sonido de una puerta.
Alguien se marcha,
alguien se ha ido.
¿Volverá algún día?
Sin respuesta el minuto transcurre.

Justo ahora yo quiero cerrar la puerta,
borrar las huellas.
Marcharme.
Irme.
No volver.
Respuestas no buscar
en lo que resta de mi vida.


Joroba

Al acostarme advertí una incomodad.
La cama que se ajustaba perfectamente hace un par de meses a mi cuerpo
me expulsó a media noche y
sin compasión el frío escaló a través de mis pies,
mientras caminaba en círculo por la habitación.
La puerta entreabierta dibujó mi sombra en el suelo,
la tenue luz que se colaba a través de las ventanas
fue suficiente.

Lo supe de inmediato
Algún día se haría evidente,
¡Como olvidarlo!
La joroba, mi propia joroba,
se había formado con los años
y había empezado a estorbar al dormir.
Las culpas,
los sueños desvencijados,
las horas de infructuosa espera,
las verdades a medias,
las negativas permanentes,
los encuentros aplazados,
los viajes inconclusos,
los tragos de más,
las noches sin amor,
los días sin alegrías,
la vida misma,
se hicieron grasa en mi espalda

22 de agosto de 2007

Evocaciones...



LA PRINCESA TRISTE QUE DEJÓ DE SER PRINCESA TRISTE/En ese entonces

Voy a hacerme (hacerte) preguntas importantes,
y quizá no tengan respuesta,
pero… quisiera, me urge, saber
¿en qué momento dejé de pensar en la luna como cómplice de tristezas?
¿En qué momento dejó de acompañarme la nostalgia a flor de piel?
¿Se me perdió acaso la mirada fija en una gota de lluvia que se arrastra en un cristal?
¿O mi silencio ya me habla?
Y sintiendo e invocando los hilos dorados que tejen coincidencias
advierto que puedo escuchar mi silencio, tu silencio.
Nos escucho
cuando voy por jardines de sueño,
cuando me alimento de fuentes de colores
y me visto de azul…
Me visto de azul para esperarte,
y, escuchar por fin…
nuestro silencio.

3 de julio de 2007

Maternando



Aún no encuentran forma, quizá no encuentran el momento justo e indicado para hallarla, para dejarse escribir, para dejarse sentir... para dejarse maternar...

Pre-momento 1

Dejé el caparazón a mitad del camino,
para llegar con otra piel
a ti.

Pre-momento 2

Dos o tres cosas tuyas enriquecieron mi paisaje,
se quedaron,
aunque desde antes estuviese decidido,
alimentaron algunos días,
llenaron de luz pequeños rincones oscuros,
pero,
esa minúscula claridad no la pude soportar.

Pre-momento 3

Cuando cerró los ojos
su última mirada
se fijó en el gris opaco
de un día triste
que lloraba.

Pre-momento 4

No importan mis lágrimas,
corazón desprevenido.
No importan ya,
fueron vertidas, derramadas, secadas...

Porque el llanto no se puede ahogar.

Pre-momento 5

El amor surge en una poesía,
el amor nace en una metáfora,
tu eres la poesía,
yo soy la metáfora.

Pre-momento 6

Deseo
enviarte
en una poesía
la forma
de romper
la barrera
que existe
entre tu y yo,
entre tu indiferencia y mi locura,
tus canciones y mi poesía
tu amor, no mío,
mi amor, si tuyo.

18 de junio de 2007

El tiempo, el implacable, el que pasó...


Hace un buen tiempo no publicaba, demasiado trabajo quizá, palabras que no hallan el sentido al escribirse tal vez, pero como parte de volver a enredar palabras y frases me encontré en un viejo libro algo que no se de quién es exactamente, pero lo leí y lo sentí hace mucho tiempo y para no olvidarlo lo puse en post it...


A veces estoy triste
como si se hubiesen muerto
las mañanas.
Se me va cielo arriba
la liviana noción de la ternura
y un aire sin libélulas
se me adentra en el alma
duramente.
Melancolía

Contigo,
voy descubriendo
de nuevo
la pureza de un abrazo,
la inocencia de una flor y
la belleza de una inolvidable tarde gris.
Pero,
sólo contigo
he empezado a percatarme
del número de
horas y días
que han
empolvado
mi alma,
mi corazón,
mi vida.


14 de mayo de 2007

En Breve... Así de Breve es la vida

FRAGMENTOS

Fragmentos de vida
voy coleccionando,
fragmentos de sueño
voy atesorando,
para cuando
la vida se me agote
alargarla un poco más
sea posible.





EN BREVE

Después de un segundo
te descubro,
pero
en cubrirte decido tardar
una eternidad.

DESPEDIDA

No es fácil creer que ya no siga
las notas de tu voz, y,
que el compás de tus caricias
desafine mi melodía.

PROMESA


No tengo más que ilusiones,
envueltas en papel celofán
y aseguradas con una cinta roja
para ofrecerte.
¿Te interesaría hacer de alguna
de ellas una realidad?.
UNA DULCE ESPERA
Aguardo
y
espero
tranquilamente
en la misma forma
en que te
vas alejando
caminando
serenamente.

9 de mayo de 2007

Cuando caminamos y dormimos






De regreso cada noche...



XXXII.

Al final de la noche
me escondo
entre las sombras
y entre los fantasmas,
como cualquier insomne
me detengo
en cualquier esquina,
sin ganas
tarareo
cualquier canción.

Como cualquier transeúnte,
al final de la noche
me escondo
entre las sombras
y entre los fantasmas
ávidos por confesar
sus secretos,
sus tristezas,
sus penas y sus soledades
de ayer, hoy y,
solamente de ayer...


Temo dormir y no despertar...

XXXV.

Acechas.
Vigilas.
Esta noche
al dormir
no quiero
ser tu refugio,
Muerte.


XXXIX.

Hoy
mi silencio
se acrecienta
y se agudiza,
inundando
de soledad
mis días,
mis noches
y
las calles
que recorro
sin prisa,
por no conocer
un lugar
donde ir...

4 de mayo de 2007

Esta semana del año


Es medianoche, se escucha una canción, música a la que le llamo poesía cantanda. De pronto, mi mirada se encuentra con esa mirada tuya que quedó registrada el día que cumplí ocho años, de manera extraña esa mirada y esa sonrisa me conforta, me anima, me ratifica mi presencia, mi posición en el mundo. Por qué sonreirías así? Conociéndote como te conocí, alguien detrás de esa cámara fotográfica te seguía algún juego y no fuiste capaz de ocultar un indicio de futura carcajada.


Ahora lo recuerdo. Ese cumpleaños me lo celebraron en esta fría ciudad, 17 años después volvería. 13 años después te perdería. 21 años después despediría a 'pito' (lo recuerdas?). No puedo evitarlo, esta es la semana más triste de cada año que pasa.


Es medianoche, siguen las canciones, música a la que le llamo poesía cantada. De pronto, mi mirada se reencuentra con esa mirada tuya, que quedó registrada el día que cumplí ocho años. Me conforto, me anima, ratifico mi presencia, mi posición en el mundo. Sigo escribiendo de lo mismo, soy monotemática...

14 de abril de 2007

Saudade


La Saudade es uno de los términos más complejos que existen en la lengua portuguesa para traducir, sencillamente porque no hay palabras en castellano que permitan dar cuenta del contenido de la expresión. La Saudade hace referencia a la nostalgia productiva como bien lo denominara Silvio Villegas en la Canción del Caminante, librito hermoso que conocí gracias a mi Padre; a la sensación triste pero esperanzadora de lo que ya pasó o sucedió. No es la tristeza desgarradora, es la tristeza que posibilita seguir caminando y construyendo nuevos horizontes. A propósito entonces de la Saudade...


MELANCOLIA DE TI

Tu ausencia tiene el sonido de tu risa,
mi dolor, el brillo opaco de tus ojos,
mi llanto, el sabor de tus duros años,
mi vida, la angustia de tu muerte.

ACERCA DE MI NOSTALGIA


Tú has vivido conmigo tanto tiempo
has sido mi compañera de viaje,
mi amuleto contra la temible soledad
y contra la ocasional alegría.
Tú te encuentras atada a mi dolor,
tú me acompañarás a través de los años,
echarás raíces a través de mis penas,
de mis fracasos y de mis temores.
Estarás condenada a vivir con mis fantasmas.
Me recordarás cada uno de esos rostros
que se pierden en las sombras de mis remembranzas.
Te esforzarás en hacerme sentir
la plenitud de las tristezas atesoradas
alimentadas con una vieja canción,
con un atardecer gris que augura tormentas.
Estarás conmigo día tras día,
estarás en mí,
en mis largas caminatas
por calles que con los años
comienzan por traer rostros y olores,
estarás conmigo y serás
mi cómplice en las noches
en las que sólo me acompaña
un libro gastado de poesía
y un diario que sólo recoge
parte de mi vida contigo,
nostalgia...


HASTA SIEMPRE, UN RECUERDO
M.C
In Memoriam

Te alejaste para siempre
y, como siempre no
encontraste la manera
de decir adiós.
Te fuiste en silencio,
caminando despacio,
pero a pasos agigantados y
no dudaste en decidir
sobre nuestras vidas,
sobre nuestro dolor,
sobre nuestros recuerdos.

Cobraron importancia, entonces,
todas tus palabras,
tus gestos y tus difusos ideales.
Empezaste a iluminar
a través de la llama que permanece
encendida desde aquel día.

Tú ahora debes sonreír de amor
al verme desafiar
este vendaval de sentimientos
tristes y dolorosos.
Tú que te preocupaste tanto
por mi aparente nostalgia,
me clavaste los motivos
para desgarrarme de sufrimiento.
Pero, porque me duele y me dueles
he comprendido que estás cerca de mí
en la nostalgia de todas las noches
y no sólo las noches, sino de todos los días.

Me has dejado injustamente
y ahora cuando sé que no estás
me doy cuenta que nunca te irás.