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3 de enero de 2010

El inicio del primero del año

Una húmeda y llorosa soledad



A mis padres



Como una pintura lavada en una pared

así fue tu soledad.

Como el trinar de un pájaro en la inmensidad del bosque,

como los fríos pies de una mujer bonita,

como la lluvia cayendo sobre la calle.



Desde el vientre de tu madre,

una soledad que colgaba de un trapecio sin trapecista,

una soledad pegada a la piel con el sudor del medio día,

una soledad arrullada por las nostalgias,

se pegó a tus ojos.

5 de diciembre de 2009

Víspera


Víspera


En la víspera de la vida y la muerte

se suspendió tu suave respiración,

el rumor de tu risa,

la fuerza de tus delicadas manos.

En la víspera quedó un grito suspendido,

tu grito de auxilio,

mi grito de auxilio.

Un fanstasma escondido en el baúl del miedo

se burla de mi sombra,

se burla de la agonía que respiro.


Como un hueco en la tierra la herida se abre,

el manantial de hiel cubre con su lluvia un cuerpo,

el pecho se hincha, mis ojos se inundan.


En la víspera, muero.
No estoy.


29 de julio de 2009

Grave enfermedad

1856 - 1897

A veces pienso que estoy viva
¡Que estupidez!

Desciendo a la muerte día a día,
noche a noche,
no puedo evitarlo,
¿alguna vez pude?
Me arrastra un río de sangre, huesos, bilis,
un río de tiempo,
el río de un siglo atrás.

Soy yo la que regresa a la tumba que no encontré,
soy yo la que se transforma en huesos pulverizados,
soy yo la que no puede suplicar a un corazón seco cubierto de olvido.

Percibo entre la neblina, con olor a muerto, tu sonrisa,
no te veo, pero estás cerca, cada vez más cerca,
y, de repente,
mis mejillas son de nuevo tu asilo,
el asilo de tus manos cargadas de ira,
mis labios se convierten en una línea delgada de dolor,
mis ojos, mis grandes ojos, se llenan de agua de mar agobiado,
se inundan de agua de lluvia triste,
de lluvia fina,
de lluvia que ya ni siquiera nombrarla puedo.

Mi cuerpo se desploma sobre una fría lápida,
1856-1897,
clavada en un jardín de muertos,
y lloro,
lloro porque me quedé en el mundo de los vivos sintiéndome una muerta,
lloro porque palabras, tengo en exceso; pero no me salvan.
Se necesita más que palabras para respirar.

Lloro porque el alma es estéril.

Un alma aniquilada,
un asustado cuerpo,
que está cansado,
muy cansado,
muy silencioso,
cubierto de agua y sal,
protegido con cicatrices que ya no sangran,
abrigado con telarañas de horror y miedo,
un cuerpo paralizado que no tiene lugar.
¿Es tan doloroso el cuerpo?
¿Es tan fría el alma?

Se desgaja un manantial de olvido,
todo deja de existir,
un manto oscuro de indiferencia
me hace vomitar,
y el estómago me duele,
y mi columna no me sostiene,
y mis rodillas flaquean,
y mi cabello se cae,
y mi boca se seca,
y mis ojos se llenan de nubes prematuras,
sólo mis dedos se empeñan en recuperar algo de vida
aunque me duelan mis manos.
La enfermedad soy yo,
para mi no tengo cura.

Voy a llorar.
Un instante tras otro,
una hora tras otra,
un día tras otro,
una noche tras otra,

Voy a llorar,
porque ya no puedo hablar.
Voy a llorar,
porque es la tinta a través de la cual escribo mi agonía.

Voy a llorar,
en un acto de sinceridad,
porque no hay otra forma de aliviar esta enfermedad.

La enfermedad de recordar los muertos, los vivos.
La enfermedad de soportar pequeñas porciones de cementerio que componen la vida.
La enfermedad de obligarme a buscar el sentido de realidad.

Hoy estoy más enferma que nunca,
no es importante,
sólo es grave.

Hoy estoy más enferma que nunca,
enferma desde hace un siglo atrás.

1856 – 1897
Un último vistazo a la tumba de mi dolor.

7 de mayo de 2009

Historias breves de Amor


Nos despedimos en el puerto del alma

A través de sus movimientos de acuarela lavada se desliza la viscosa humanidad.
El filo del abismo se dibuja húmedamente a través del roce de sus cuerpos,
y, una oscuridad expulsada desde sus animales vientres
cubre el rostro de los amantes,
desdibujado por la marea de un caprichoso océano de piel y sudor.

Como imágenes atemporales sus miradas se cruzan
y en la lengua una gota de saliva destella.

La puerta al cielo y al infierno
se ilumina en las rosáceas cavidades
que palpitan al compás del crujido de cadenas que atan los cuerpos.

El extravío,
el efímero goce,
se diluye en poros abiertos que transpiran naturaleza.

La violencia suavizada por una lluvia de lágrimas y cabellos,
al situarse en el hueco existente entre dos cuerpos amarrados entre sí,
los arroja al vacío,
sedientos, hambrientos.

Cuerpos tan sucios, cuerpos tan limpios,
tan amados y tan abandonados.
Cuerpos esparcidos en un universo único de bocas secas.

Suspendidos y abstractos,
vuelven a ser tierra, sal, sudor, carne.

Los amantes,
concretos, materiales, andantes,
tan extraños, tan furiosos, tan perdidos,
danzan colgados en las notas azules de una trompeta.

Se separan con un toque tímido en las punta de sus dedos.
Tan minúscula caricia, tan profundo sentido del adiós.

En el puerto,
bajo una farola agonizante,
los amantes se dicen adiós.

3 de junio de 2008

Miedos


El Sueño



¡Ay! Como me duelen
las manos de ella
enredadas a las manos tuyas,
sus dedos, los dedos de ella
son cañas de bambú bajo mis uñas.
Sangran mis manos,
se desangra mi alma
y me estoy ahogando.

¡Ay! Como me duelen
los brazos de ella
atados a los brazos tuyos,
sus brazos, los brazos de ella
son cuerdas alrededor de mi garganta.
Sangra mi garganta,
se desangra mi alma
y me estoy ahogando.

¡Ay! Como me duele
el cuerpo de ella
sobre el cuerpo tuyo.


Tu cuerpo inmóvil, tendido, suspendido.
Gritan tus pies,
pero tocarlos no puedo,
dar un paso no puedo.

La mujer sobre ti es un fantasma,
un fantasma que nos persigue.


Me acecha desde la oscuridad
y,
desde sus entrañas nace un grito mordaz:
“Estas tierras son mías”.

31 de julio de 2007

Enfermedad Súbita


ESTADO AGÓNICO


Ronda nuevamente la innombrable agonía
la misma que se hace úlcera en mi estómago.
Me insta a vomitar mi propio delirio,
y los silencios nauseabundos son expulsados
cual cascadas de ira y dolor.
En arrebatado estado me encuentro,
es el estado febril de mi alma.
Alucino con los recuerdos,
vienen hacia mí
como flechas envenenadas,
que no pueden ser esquivadas,
y se me inscrustan en el pecho.
Empieza a doler,
el dolor es más fuerte,
me estoy muriendo.

3 de julio de 2007

Maternando



Aún no encuentran forma, quizá no encuentran el momento justo e indicado para hallarla, para dejarse escribir, para dejarse sentir... para dejarse maternar...

Pre-momento 1

Dejé el caparazón a mitad del camino,
para llegar con otra piel
a ti.

Pre-momento 2

Dos o tres cosas tuyas enriquecieron mi paisaje,
se quedaron,
aunque desde antes estuviese decidido,
alimentaron algunos días,
llenaron de luz pequeños rincones oscuros,
pero,
esa minúscula claridad no la pude soportar.

Pre-momento 3

Cuando cerró los ojos
su última mirada
se fijó en el gris opaco
de un día triste
que lloraba.

Pre-momento 4

No importan mis lágrimas,
corazón desprevenido.
No importan ya,
fueron vertidas, derramadas, secadas...

Porque el llanto no se puede ahogar.

Pre-momento 5

El amor surge en una poesía,
el amor nace en una metáfora,
tu eres la poesía,
yo soy la metáfora.

Pre-momento 6

Deseo
enviarte
en una poesía
la forma
de romper
la barrera
que existe
entre tu y yo,
entre tu indiferencia y mi locura,
tus canciones y mi poesía
tu amor, no mío,
mi amor, si tuyo.

29 de junio de 2007

Hacia dónde señalas?


Qué nos queda?
Junio 28 de 2007


Habrá una poesía más aniquiladora que aquella que reclama por la vida?
Habrán unas palabras más elocuentes que aquellas que se resisten a la infamia?
Habrá un sentimiento más avasallador que el de la ausencia?
Respuestas, esas, las muy pobrecitas esas, ya no viven.
Vive la confusión,
el temor,
el sinsentido,
lo absurdo,
el dolor de patria,
del pedacito de tierra,
de tierra socavada por el llanto,
la sangre, el dolor, el grito y
la indolencia.
Hubo una vez una tierra fértil,
existió justo en el momento
en que le marchitaban la vida.

La marcha de la flor amarilla
Julio 1 de 1997

En el fondo de
mi ser o
en la superficie de
mi no ser
se encuentra el sueño
romántico de
cambiar esta mierda
a la que llamamos vida.
Transformar los sueños
en realidades y
lograr que algún día
el amanecer nos robe
la cobardía.


14 de abril de 2007

Saudade


La Saudade es uno de los términos más complejos que existen en la lengua portuguesa para traducir, sencillamente porque no hay palabras en castellano que permitan dar cuenta del contenido de la expresión. La Saudade hace referencia a la nostalgia productiva como bien lo denominara Silvio Villegas en la Canción del Caminante, librito hermoso que conocí gracias a mi Padre; a la sensación triste pero esperanzadora de lo que ya pasó o sucedió. No es la tristeza desgarradora, es la tristeza que posibilita seguir caminando y construyendo nuevos horizontes. A propósito entonces de la Saudade...


MELANCOLIA DE TI

Tu ausencia tiene el sonido de tu risa,
mi dolor, el brillo opaco de tus ojos,
mi llanto, el sabor de tus duros años,
mi vida, la angustia de tu muerte.

ACERCA DE MI NOSTALGIA


Tú has vivido conmigo tanto tiempo
has sido mi compañera de viaje,
mi amuleto contra la temible soledad
y contra la ocasional alegría.
Tú te encuentras atada a mi dolor,
tú me acompañarás a través de los años,
echarás raíces a través de mis penas,
de mis fracasos y de mis temores.
Estarás condenada a vivir con mis fantasmas.
Me recordarás cada uno de esos rostros
que se pierden en las sombras de mis remembranzas.
Te esforzarás en hacerme sentir
la plenitud de las tristezas atesoradas
alimentadas con una vieja canción,
con un atardecer gris que augura tormentas.
Estarás conmigo día tras día,
estarás en mí,
en mis largas caminatas
por calles que con los años
comienzan por traer rostros y olores,
estarás conmigo y serás
mi cómplice en las noches
en las que sólo me acompaña
un libro gastado de poesía
y un diario que sólo recoge
parte de mi vida contigo,
nostalgia...


HASTA SIEMPRE, UN RECUERDO
M.C
In Memoriam

Te alejaste para siempre
y, como siempre no
encontraste la manera
de decir adiós.
Te fuiste en silencio,
caminando despacio,
pero a pasos agigantados y
no dudaste en decidir
sobre nuestras vidas,
sobre nuestro dolor,
sobre nuestros recuerdos.

Cobraron importancia, entonces,
todas tus palabras,
tus gestos y tus difusos ideales.
Empezaste a iluminar
a través de la llama que permanece
encendida desde aquel día.

Tú ahora debes sonreír de amor
al verme desafiar
este vendaval de sentimientos
tristes y dolorosos.
Tú que te preocupaste tanto
por mi aparente nostalgia,
me clavaste los motivos
para desgarrarme de sufrimiento.
Pero, porque me duele y me dueles
he comprendido que estás cerca de mí
en la nostalgia de todas las noches
y no sólo las noches, sino de todos los días.

Me has dejado injustamente
y ahora cuando sé que no estás
me doy cuenta que nunca te irás.