19 de junio de 2009

La piel: la memoria de la vida

Úlcera

Se desprendió el último pedazo de mi piel,
ensangrentado, putrefacto, fétido,
cubierto por una sucia costra
una costra histórica,
formada allí
en un lugar indefinido
por el tiempo sin sentido;
por la sensación de vacío en el estómago;
por los secretos, los grandes y los pequeños;
por las culpas, las propias y las ajenas;
por los amores, los correspondidos y los no correspondidos.

Se desprendió en forma lenta,
con una tristeza tan honda y profunda,
que ya no tenía nombre.
Se desprendió como un bolero,
un melancólico bolero que asesina el alma
y envuelve lo poco de vida en un oscuro y pesado manto.
Se desprendió como la última hoja de un viejo libro.

Se desprendió el último pedazo de mi piel.

Y me he quedado con una llaga abierta.
Una herida tiene esperanza, cerrará algún día,
pero
¿una llaga? ¿una llaga expuesta al aire, al sol, a la lluvia? ¿una úlcera?
No, esa no tiene esperanza.

Si pudiera desandar el camino,
tapar mis oídos,
llenar mi boca de papel,
atar mis manos a la tierra,
una piel nueva nacería.

Pero mis oídos, mi boca, mis manos han desaparecido.

3 comentarios:

Joni Charles Machete dijo...

Wow! Sin lugar a duda el mejor post que has publicado hasta ahora.

En mi humilde opinión, por supuesto.

Old_Fashioned_Lover_Boy dijo...

oh! no en vano se dice que el camino recorrido deja marcas en la piel, pero tu piel es fuerte y remontara lugares, renacida nueva, quiza queme el tiempo sobre ti antes de tener esa nueva vestidura, quiza no quieras seguir adelante con las heridas, pero la fortaleza no esta en lo que tienes, sino en lo que quieres tener.


un beso y un abrazo. saludos

Armando dijo...

Hola Adriana:

Te agradezco la oportunidad que me das de conocer tu poesía.
Con tu escrito me has hecho sentir, percibí por un momento la melancolía de días pasados, el dolor y la tristeza.

Me he dado tiempo de leer algo de lo que aquí plasmas y me ha gustado.
Por aquí me veras seguido.

Un abrazo afectuoso.